Parecía que ahora todo iba sobre ruedas. Tenías a Lucas y era lo que más felíz te hacía ahora mismo.
Anoche se había tenido que ir tras la llamada de su padre, te dijo que te contaría si era algo grave, pero no recibiste ninguna noticia suya.
Alguien tocó a la puerta.
+ Adelante.- dijiste aún con la voz de recién levantada.
Lo primero que viste fue una bandeja de madera con un croissant de jamón y queso, tortitas, un vaso de zumo de naranja y un jarrón pequeño con dos flores bastante bonitas, parecía que estabas en una película. Luego viste por fin al portador de aquella bandeja.
- Buenos días princesa.- dijo acercándose a ti y dándote un beso.
+ No me llames así, que por si no lo sabías no me gusta.- le dijiste al apartarte de él.
Miraste la bandeja, habían tantas cosas que no sabías por dónde empezar. Te decidiste finalmente por el croissant.
- No, no lo sabía. Pero entonces, ¿cómo te llamo?-
+ Algo menos superficial, tu sabrás como quieres llamarme..- dijiste entre bocados.
- Eres una enana.-
+¿YO? ¡Si soy casi más alta que tú!-
-Jajaja, por eso lo digo..-
+ Calla y cómete las tortitas que no tengo más hambre y se me hace tarde.- dijiste mientras te levantabas hacia el armario.
Lo abriste y sacaste de allí un vaquero, una camiseta negra y tu sueter de One Direction.
-Voy al baño a vestirme.- le dijiste entrecortada.
-Vale, pero no tardes.- dijo sonriendo.
¿Estabas soñando o el chico del que estabas enamorada estaba en tu habitación? No, no era un sueño, era la cosa más real que podrías imaginar.
Te vestiste lo más rápido que pudiste, no querías hacerle esperar. Doblaste el pijama y fuiste a tu habitación de nuevo.
- Ya estoy lista.- dijiste con una sonrisa.
+ Eres preciosa.-
Sin duda, estabas soñando.
- Deja de decir bobadas y vamos que vamos a llegar tarde a clase por culpa de tus tonterías.-
Cogisteis vuestras cosas y bajasteis abajo.
+¿Queréis que os lleve?- preguntó tu madre.
Una mirada fue cómplice de vuestras respuestas. Tu madre cogió las llaves y salisteis tras ella.
El viaje en coche fue corto, pero un poco incómodo. Lo único que se escuchaba era la radio encendida.
-Gracias mamá.- dijiste junto a un beso.
+Muchas gracias Marie.-
Aprovechando que estabas ya fuera del coche le dijo algo a tu madre, sólo viste como tu madre asentía y sonreía a la vez.
-Ha sido una sonrisa forzada, la conozco muy bien.- dijiste mientras ibas en dirección a la puerta del instituto.
+Siento haberte molestado señorita. Si le caigo bien a tu madre es por pura casualidad, jajaja.-
-¿Casualidad?¿Caerle bien a mi madre? Como se nota que no la conoces..-
+Piensa lo que quieras, me ha dado permiso.- dijo un tanto sobrado.
-¿Permiso para qué?- preguntaste un tanto sorprendida.
+Lo siento, es una sorpresa.- dijo mientras de repente miró hacia su derecha. Alguien lo llamaba. Max.
-Ve con Max. Luego supongo que nos encontraremos.- le miraste justo a los ojos.
+El destino lo dirá.- dijo en un tono irónico.
-Eres un idiota.- te había molestado mucho su respuesta.
+Pero un idiota al que vuelves loco.- sonrió.
Se acercó a ti y te besó. Sonreísteis al mismo tiempo y fuisteis cada uno por vuestro lado. Viste como Max no parecía sorprendido con aquella escena, seguro que Lucas se lo había contado.
Te dirigiste a tu taquilla a buscar algunos libros que necesitabas para las tres primeras horas de esa mañana.
Giraste la rueda, "1539". La taquilla se abrió, y con a su vez cayó al suelo una servilleta de papel. En ella había escrito algo.
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